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Bienvenidos

Por fin llegó la hora.

Soy abogado. Esa estupenda profesión condiciona, y, con frecuencia, imprime carácter. Además, un abogado interesado y dedicado, en buena parte, a la nuevas tecnologías. Mis buenos amigos bloggeros me llevan animando durante un largo tiempo a iniciar mi propio blog. He decidio aceptar el reto y ahora estoy aquí, iniciando una enorme aventura, que durará, si Dios quiere, toda la vida.

Es evidente que no hablaré, ni debo, ni quiero, de temas sobre los que deba guardar sigilo, silencio o secreto por razones profesionales. Pero dicho eso, inicio esta conversación con la bloggosfera, contigo, con nadie, con un ánimo muy determinado. Quiero compartir, y apredender. Quiero comunicarme e interactuar con tantos que buscan lo mismo. Quiero intercambiar ideas. Ofrecer las mias y tomar prestadas tantas otras que incorporaré a mi bagaje. Empiezo recogiendo una idea que también hago mia: la concepción que la Corte Suprema de los Estados Unidos tiene de internet. Se trata de un famoso caso en el que confirmó una sentencia de la Corte del Distrito Este de Pensilvania (Circuit Court): el "American Civil Liberties Union versus Janet Reno". En él se ventilaba la constitucionalidad de la Ley de Decencia de las Comunicaciones. En ella, los altos jueces, los "nueve escorpiones", como han sido señalados por alguna literatura, decían cosas tan sugerentes como que internet puede muy bien ser descrita como una conversación universal sin fin.

"El Gobierno, dijo el Tribunal, no puede, a través de la Ley de Decencia de las Comunicaciones, interrumpir esa conversación. Como la forma participativa de expresión de masas más desarrollada jamás conocida, Internet merece la más estricta protección frente a la intromesión gubernamental. Es cierto que muchos encuentran algunas de las expresiones o manifestaciones en Internet ofrensivas y es cierto, también, que, en medio del estruendo del ciberespacio, muchos oyen voces que consideran indecentes. La ausencia de regulación gubernativa de los contendios de internet ha producido, incuestionablemente, una especie de caos".

Pero, seguía razonando el Tribunal Supremo, lo que ha hecho de internet un éxito es el caos que representa. La fuerza de internet es ese caos. Como sea que la fuerza de internet es el caos, la fuerza de nuestra libertad depende del caos y de la cacofonía de la expresión sin trabas que protege la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos. Por esas razones, la ley fue declarada inconstitucional.

Con esta "doctrina" de los interpretes de la Constitución norteamericana, que se considera si misma, el derecho supremo de la tierra, inicio este blog. Brindando por internet y anunciando que voy a hablar de libertad de expresión, campeona de las libertades a la que he dedicado mis mejores esfuerzos académicos, de nuevas tecnologías, de micropoder, que tiene mucho que ver con este blog. Y de todo aquello que crea pueda ser interesante compartir. Bienvenidos a mi casa sin tejado.

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Listados abajo están los enlaces de los weblogs que le referencian Bienvenidos:

Comentarios

Javier,
En primer lugar, quiero desearte suerte en tu suave aterrizaje en la blogosfera. Estoy seguro de que tu foro se convertirá rápidamente en un nuevo espacio de debate sobre el futuro de las redes digitales.
En segundo lugar, quiero aprovechar para felicitarte por tu último ensayo, MICROPODER, LA FUERZA DEL CIUDADANO EN LA ERA DIGITAL, que has publicado recientemente.
Su lectura me ha hecho reflexionar sobre los muchos cambios que el desarrollo tecnológico está provocando en todos los ámbitos (social, jurídico, económico, político). Pero, sin duda, lo que me ha parecido más interesante es cómo este desarrollo puede traer consigo un cambio en las relaciones entre el Estado y el ciudadano, y en las relaciones entre los poderes privados y el individuo. Verdaderamente, la tesis que defiendes, esto es, que las redes sociales creadas en internet constituyen un poder en sí mismo tan fuerte, a veces, como el de los poderes públicos o el de las grandes multinacionales, me parece enormemente interesante. Creo que con tu libro has abierto un debate que, a buen seguro, nos ocupará los próximos años.
Enhorabuena.

Javier,

Un tema desde luego apasionante que nos toca a todos como individuos del común y que en varias oportunidades ha ocupado la atención de la Corte Suprema de los Estados Unidos como cuando esa libertad de expresión ha chocado con el régimen de patentes, los derechos de propiedad intelectual o los derechos de autor. Cuáles son los límites de ese micropoder, quienes deben fijarlo o hasta dónde pueden regularse los contenidos de esa conversación sin fin? Aunque la referida Corte ha sentado principios sobre los cuales se deben guiar los intentos de regulación, día a día la conversación toma nuevas formas, muestra nuevos matices e involucra nuevos protagonistas, rebasando los precedentes jurisprudenciales y los marcos regulatorios.

Bienvenido a Blogsfera (¿o era la Blogoteca?).

Creo que es el lugar en el que más claramente se demuestra el Micropoder. "The power of one". Con la ayuda de Google y los enlaces de otros blogueros, podemos influir en la evolución de nuestra sociedad.

Y si la persona, como tú, ya es influyente, el blog es una gran palanca para asentar las tesis propias.

¡Suerte! El resto de cosas necesarias para el éxito ya lo estás haciendo.

Hola Javier. Reitero las felicitaciones que ya te he dado personalmente. Quiero entrar en diálogo planteando un tema concreto, y lo hago con las palabras del inmarcesible Groucho: "Este documento lo entendería hasta un niño de cuatro años...¡Que traigan un niño de cuatro años!" (Sopa de Ganso).
¿Es internet como el documento que manejaba Groucho? En el sentido de que son los jóvenes y los más jóvenes los que tienen acceso a la red y se manejan por ella con soltura. Los mayores y más mayores, claramente en porcentaje inferior y en inferioridad funcional. ¿además de micropoderes podríamos hablar de macroexclusiones en la sociedad de la información?
Un saludo.

mm.. very nice

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